Preguntas y Respuestas sobre Dejar de Fumar

En el siguiente texto, intento responder a algunas de las dudas más frecuentes que la gente tiene al decidirse a dejar de fumar con una de mis sesiones.

¿Quién puede acudir a una sesión de Hipnosis para dejar de fumar?

Dejar de Fumar con el Método Jorge Masó está clínicamente recomendado para cualquier persona, sin importar sus estudios, edad, personalidad o carácter.

¿Perderé la conciencia durante la Hipnosis?

No. Con mi método de Hipnosis Clínica Despierta, durante toda la sesión estarás consciente, sabrás lo que está ocurriendo en todo momento: Mi habilidad y mi voz te provocarán una agradable relajación.

¿Engordaré al dejar de fumar?

En la gran mayoría de casos las personas que vienen a dejar de fumar conmigo no engordan. Mi método hace desaparecer la ansiedad que "llenabas" con el tabaco. Te sentirás relajado y tranquilo, por lo tanto, no necesitarás buscar un sustituto de tu tabaquismo como puede ser la comida.

¿Debo dejar cualquier medicamento que esté tomando antes o después de la Hipnosis?

No. El Método Jorge Masó es la forma más natural y eficaz para dejar de fumar. No tiene efectos secundarios ni ninguna contraindicación médica. Así que actúa de manera independiente a cualquier medicamento que estés tomando en ese momento. No tienes que interrumpir ningún tratamiento médico que estés siguiendo.

¿El Método Jorge Masó para Dejar de Fumar es infalible? ¿Siempre funciona?

Mi éxito probado con las personas que vienen a una de mis sesiones es del 93,7%. Pero ningún método es infalible. Con la Garantía TOTAL Jorge Masó, podrás repetir GRATIS tantas sesiones como sean necesarias hasta que logres dejar de fumar.

¿Si me gusta fumar, puedo lograr dejarlo con tu método?

Sí, sin ningún tipo de dudas. No importa cuál sea tu relación con el tabaco, la Hipnosis Clínica Despierta y mi Voz, lograrán acabar con tu adicción al tabaco (tabaquismo) para siempre.

Si fumar hace tanto daño ¿de qué me servirá dejarlo tras 20 años de consumo?

Independientemente del deterioro que haya podido causarte el tabaco, debes saber que desde el mismo momento en que dejas de fumar comienza a disminuir tu riesgo de padecer todas las enfermedades derivadas del consumo de tabaco. Además, al cabo de 5-10 años, este riesgo es casi el mismo que el de una persona que nunca ha fumado. Cuanto antes lo dejes, más años disfrutarás de tu vida y mejor será la calidad de los años que vivas.

¿Lograré dormir mejor al dejar de fumar?

Las personas fumadoras tienen mayores problemas de insomnio que las no fumadoras. En general, además de más dificultades para conciliar el sueño, también experimentan más alteraciones durante el mismo, lo que les lleva a dormir peor y descansar menos. Esto origina que muchos fumadores estén somnolientos, de mal humor y cansados durante el día. Y para contrarrestarlo, acaban

El origen de estos trastornos del sueño puede estar en enfermedades o alteraciones ocasionadas por el tabaco. Pero también en el propio hecho de fumar, combinando múltiples factores como son el efecto estimulante de la nicotina, la sensación de abstinencia que se produce durante el descanso nocturno, la tensión arterial elevada y un pulso acelerado (típicos de la persona fumadora), así como su mayor tendencia a tomar excitantes como el café.

Mientras que sólo una de cada cinco personas no fumadoras roncan, prácticamente la mitad de las que fuman lo hacen habitualmente, algo que deja de pasar al abandonar el tabaco.

La mejoría del sueño se obtiene de forma evidente tras cortar con el tabaco, aunque durante los primeros días, y a consecuencia del síndrome de abstinencia (que desaparece al poco de dejarlo), es habitual que estos trastornos sean aún más pronunciados durante un corto espacio de tiempo.

¿Mejorarán mi carácter y mis capacidades intelectuales si venzo mi tabaquismo?

Paradójicamente, pese a la ilusoria sensación de libertad que la publicidad del tabaco transmite, y en contra del hecho de proporcionar placer y satisfacción, tanto física como psicológica, el tabaco también origina múltiples situaciones cotidianas en las que el malestar se apodera del fumador. Incapaz de controlar las reacciones fisiológicas de la nicotina en su organismo, muchas veces el cigarrillo no le calma, sino que le excita, y no le tranquiliza, sino que le irrita. Además, le provoca una disminución de sus capacidades intelectuales, ocasionándole problemas de atención, que hacen que los fumadores sean los conductores con mayores riesgos de accidentes de tráfico. Y su continua dependencia y su imprevista ausencia le provocan nervios y ansiedad, lo que puede acabar favoreciendo (y provocando) diversos estados depresivos.

Al dormir peor y descansar menos, muchos fumadores están somnolientos, de mal humor y cansados durante el día.

Alrededor del 5% de los accidentes de tráfico están causados por los problemas de atención y concentración que el tabaco causa entre los conductores que son fumadores.

¿Al dejar de fumar tendré problemas de restreñimiento para toda la vida?

Algunos fumadores califican al primer cigarrillo de la mañana como un excelente laxante. Efectivamente, la nicotina actúa sobre el intestino grueso y delgado y aumenta sus movimientos, lo que facilita el descenso de las deposiciones. Si bien es cierto que el abandono del tabaco puede ir seguido de unas semanas de estreñimiento, también lo es que esta molestia suele desaparecer a las 8 o 10 semanas de haber dejado de fumar.

¿Tendré menos enfermedades cotidianas al dejar de fumar?

Además de provocar dolores de cabeza y de debilitar a todos estos órganos inflamados e irritados, el tabaco también destruye algunas vitaminas y minerales indispensables para el buen funcionamiento de las defensas naturales de nuestro organismo.

De este modo, el fumador acaba siendo blanco fácil de las más diversas enfermedades infecciosas que amenazan nuestra salud cotidiana, y frecuentemente es el primero en verse envuelto en gripes y resfriados y muchos otros trastornos para los que su debilitado sistema de defensas no tiene recursos con los que luchar (el absentismo laboral y escolar, y la utilización de los servicios sanitarios, es mucho mayor entre los fumadores que entre los exfumadores y no fumadores).

Los síntomas del malestar del fumador, incluso aquellos que son consecuencia de enfermedades que se han terminado convirtiendo en crónicas, se reducen significativamente en el momento de Dejar de Fumar, y muchos de ellos desaparecen definitivamente.

De algo hay que morir.

Totalmente cierto. Lo definió muy bien el Dr. John McCormick de la Universidad de Dublín:

"La vida es una enfermedad de transmisión sexual, que empieza con un sollozo y cuya mortalidad es del 100%".

Dr. John McCormick (Universidadde Dublín)

Sin embargo, nuestro estilo de vida es clave para que podamos vivir más años y sobre todo, para que los podamos vivir mejor. Dejar de fumar es uno de los elementos básicos para mejorar nuestro estilo de vida y vivir más satisfactoriamente.

Si el tabaco es tan perjudicial, ¿por qué no se prohíbe?

Seguramente sabes lo que sucedió en E.E.U.U. cuando se implantó la Ley Seca que prohibía la venta y consumo de bebidas alcohólicas: se disparó el mercado negro hasta tal punto que el gobierno de aquel país tuvo que derogar la Ley.

Cuando un producto adictivo lleva siglos integrado legalmente en una cultura, su prohibición crea muchos más problemas de los que intenta solucionar. En el caso del tabaco, la solución a la dimensión epidémica del problema que tenemos actualmente pasa por ilegalizar su publicidad y promoción, incrementar su precio, normalizar ampliamente los espacios públicos cerrados libres de humo, ofrecer programas educativos eficaces a las nuevas generaciones y apoyar a las personas que quieren dejar de fumar.

¿No es mejor continuar fumando y morir antes pero con tranquilidad?

Los efectos nocivos del tabaco producen enfermedades de larga evolución, que además son responsables de que se produzca un importante deterioro de la calidad de vida durante años. Por tanto, la cuestión es que vale la pena dejar de fumar, no sólo para vivir más años, sino para vivirlos mucho mejor. Tu vida te pertenece, pero también pertenece, en cierta medida, a las personas que te quieren. Si no lo haces por ti, hazlo por tus seres queridos.

Es mucho peor la contaminación ambiental que el tabaco.

La contaminación ambiental constituye uno de los grandes retos que tanto los gobiernos como los ciudadanos de todos los países industrializados debemos conocer y paliar para dejar un mundo más habitable a las siguientes generaciones. Sin embargo, si fumas debes saber que, al inhalar humo de tabaco, introduces en tus pulmones unas concentraciones tóxicas 400 veces superiores a las máximas permitidas por la legislación en las plantas industriales que soportan mayores concentraciones de contaminación ambiental.

La concentración de monóxido de carbono en el aire que espira una persona que fuma es entre 30 y 50 veces superior a la de una persona que no fuma y vive en una ciudad sometida a altos niveles de contaminación atmosférica.